En los años 70s, la modernización alcanzó a Xoco.
La ciudad encapsuló al pueblo entre centros comerciales, avenidas y lujosos edificios residenciales.
El río, las parcelas y la vida calmada quedó en el pasado.
En 2014, comenzó la construcción de un megaproyecto inmobiliario que amenazaba la cultura, el patrimonio y los derechos de los originarios de Xoco.